Nuevo paradigma de liderazgo en la empresa tecnológica

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Recogemos en nuestro ‘Cuaderno de la Mujer’ este artículo realizado por Ofelia Santiago, miembro del Consejo Asesor de Madrid Woman’s Week como directora internacional de Desarrollo de Negocio, para la Revista IoT&Elevators, de Nayar Systems Nº 2 de junio de 2018.  

Asistimos a una época que supondrá uno de los mayores desafíos a la capacidad de gestión actual tanto desde la esfera económica, como desde la política e institucional. A estos tiempos de incertidumbre y de inmediatez en la toma de decisiones, se suma el requerimiento de una urgente digitalización de todas las organizaciones que conforman tanto el sector empresarial internacional, como el institucional y gubernamental. Varios son los intentos de acometer esos procesos, que nosotros llamamos de transformación organizacional, desde una perspectiva meramente tecnológica, lo que tiene como resultado una miopía estratégica, así como un paradigma económico equivocado, no basado en la sostenibilidad, que es el eje en el que debemos de basarnos para afrontar con éxito el reto que nos plantea esta actual situación.

Por tanto, debemos analizar primero y detenidamente todos y cada uno de los componentes que conforman el panorama estratégico mundial, sin olvidar que toda solución tecnológica debe de estar puesta al servicio del desarrollo de las personas y no al contrario. Para todo ello, debemos de contar con perspectivas estratégicas que resuelvan esta situación, desde el mismo comienzo del análisis de los distintos factores, contemplando todos los stakeholders o grupos de interés que forman parte de la compañía.

Se ha demostrado en los últimos años que todo proyecto que sea abordado directamente, basándose solo en las aportaciones de las nuevas tecnologías, puede correr el riesgo de terminar en profundos fracasos. Esto es lo que se está poniendo de manifiesto en muchos de los congresos sobre empresa 4.0 a los que he tenido el placer de asistir, en los que todos los ponentes coinciden en que, como ya están haciendo en lugares como el MIT y Silicon Valley, debemos de centrarnos en el customer experience y ya no solo en el producto, como se viene haciendo hasta ahora.

Pero esto es imposible sin tener integrado un paradigma holístico que contemple a todos los actores de la nueva economía/empresa, sin olvidar que la misma ya no está diseñada como un concepto jerárquico y lineal, sino como una empresa extendida, que está perfectamente integrada en el modelo de economía circular.

La empresa extendida es aquella en cuya estrategia, se tiene en cuenta la integración de todos los agentes implicados en su actividad empresarial bajo una perspectiva colaborativa y sostenible. Hemos de incorporar en los proyectos la voz de todos los grupos de interés que forman parte de nuestro radio de alcance como empresa, para estar alineados con sus expectativas y necesidades, incluyendo a clientes internos y externos, proveedores, accionistas, agentes de conocimiento, administraciones públicas, etc.

Para ello, hace falta resolver urgentemente esa aparente brecha cultural y funcional existente entre, por una parte, la innovación que se genera en los departamentos de I+D+i y los product managers que se dedican a ofrecer soluciones tecnológicas, y por otra, los perfiles más comerciales y analíticos del mercado, que hablan incluso distintos lenguajes y que no siempre están comunicados, para buscar juntos, soluciones comunes. Hemos de tener habilitados los canales de comunicación interna y externa adecuados para ello, y poner a trabajar de forma coordinada a I+D+i, y nuestros product managers, que en contacto continuo con nuestros equipos comerciales, ahora sí, conocen esas necesidades y pueden dar una respuesta eficaz a las mismas.

Por otra parte, el papel del desarrollo del conocimiento y del capital humano no se puede dejar a la improvisación o tratarlo de manera secundaria. Toda empresa tecnológica ha de contar con un verdadero análisis, detección, gestión y desarrollo del conocimiento y del capital humano que integre, alimente y nutra a todos y cada uno de los departamentos y personas de la empresa bajo una perspectiva de liderazgo nueva, diferente, emocional, inclusiva e inspiradora.

El universo esta regido por dos fuerzas que se encuentran en continua atracción -el yin y el yang del taoísmo, los Shiva y Shakti hinduistas o, bajo el paradigma de la física, el polo positivo y negativo-. Representan dos fuerzas que están en permanente relación dinámica. Pues bien, todos somos mezcla de estas dos fuerzas y nuestro trabajo es lograr su perfecto equilibrio, aspirar a su homeostasis.

El modelo imperante de liderazgo en nuestra sociedad, en el ámbito económico, político y empresarial está basado en un paradigma masculino, estableciendo este rol por defecto. La empresa tecnológica no se aleja de este paradigma. Esta cuestión impide la afloración tanto de valores, como de deseos y sentimientos de todos los miembros del equipo, que deben estar puestos al servicio de un bien superior y común. Asimismo, limitan la expresión del verdadero Ser, cuando las necesidades actuales de gobernanza requieren justamente lo contrario. Se necesita un modelo de liderazgo que abarque los intereses de todos, desde un prisma empático, conciliador y cooperativo, que trabaje para todos.

No es una perspectiva de diferencia de género, sino de estilo de liderazgo, de líderes y lideresas que sean personas nutritivas, conciliadoras, que escuchen, que sepan trabajar los silencios, que no hablen sino para servir a los intereses de la empresa y todos sus grupos de interés, habiéndose tomado el tiempo necesario para sentirlos y analizarlos con exactitud. Y solo entonces pasar a una fase reflexiva donde los equipos, perfectamente seleccionados y capacitados, ofrezcan soluciones basadas en la excelencia y sean competentes para la toma de decisiones eficaces y la correspondiente implementación de las medidas necesarias.

Por tanto, frente a los egos individualistas que ofrecen sistemas en perpetua competencia se necesita urgentemente, implementar una alternativa de liderazgo acogedora y aglutinadora. Centrada en el valor de cooperación, la nutrición, la empatía y que pueda albergar el nuevo modelo de economía circular basada en el concepto de organizaciones y empresas extendidas, que resuelvan por fin la anterior competencia.

En este nuevo paradigma, por fin, todos los stakeholders se verían integrados y conectados trabajando para un bien común, y solo así podrán comprometerse con la nueva misión, visión valores del proyecto empresarial.

Pero como decía Tom Peters: “Hacer las cosas es mucho mejor que hablar de ellas. Actúa”. Es la única forma de avanzar, es el primer paso para la transformación.

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