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Buscamos mujeres con historias 2.0

MADRID WOMAN’S WEEK busca mujeres cuya historia tiene un antes y un después de tropezar con las redes sociales, los blogs, la web, un portátil o un foro de mujeres. Buscamos ejemplos estimulantes para otras heroínas que encuentren en el 2.0 un nuevo mundo para su segunda oportunidad. En esta web podrás leer algunas de estas historias de años anteriores. Por favor, envíanos tu historia o la de una amiga a s.molina@madrid-womans-week.com. Gracias.

La segunda oportunidad se esconde en la web

‘La sociedad de la Conversación es cosa de Mujeres’, así rezaba el lema motivacional de la jornada del jueves 14 de marzo de 2013 en el corazón de la MADRID WOMAN’S WEEK 2013. Entonces, como ahora, ya estábamos convencidos de que la ventana abierta de internet es una herramienta potentísima para el empoderamiento al servicio de las mujeres. Y un montón de viejos rockeros de las redes sociales, el márketing digital y los medios on line así lo mantenían en el seno del Comité de Comunicación On Line de Madrid Woman’s Week y la Asociación de Profesionales de la Comunicación (ProCom).

Es más, ese año y el siguiente sometimos esta hipótesis de trabajo a la prueba de fuego de la experimentación científica. Pablo Herreros propuso buscar mujeres anónimas con historias de empoderamiento 2.0 y así lo hicimos. Pedimos a través de las redes sociales que alguien (nos bastaba un solo caso) nos explicara cómo Internet había cambiado su vida en lo personal, profesional o social. En definitiva, encontrar un perfil anónimo que demostrara en una relación causa-efecto que realmente Internet puede ser una herramienta de empoderamiento de primer nivel.

Para nuestra sorpresa, dos semanas después de pensarlo y hacerlo, contábamos no ya con una, sino con veinte buenas historias reales. De hecho, hubo dos historias tan fuertes y tan distintas que nos obligaron a otorgarles un reconocimiento público alalimón y someterlas a la conversación de las redes sociales.

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Tuitear con mi perra guía

Erase una vez una chica invidente que se quiso complicar la vida. Renunció al quiosco de cupones de la ONCE y estudió fisioterapia. Luego renunció a un puesto en un hospital público para iniciar la aventura de emprender con su consultorio privado. Y llegado el momento de la frustración y la falta de éxito en la aventura, alguien le sugirió apoyarse en las redes sociales. Tiene gracia, porque para alguien que no ve, es doble reto el tener que hablar por redes sociales ‘a ciegas’.

Salvi Melguizo, que así se llama nuestra protagonista de la historia, no se amilanó por ello. Buscó una solución tecnológica entre sus compañeros de la ONCE. Comenzó a hacer ‘vida social’ en las redes y generó tráfico suficiente para su clínica, contrató a más fisioterapeutas con minusvalías (como ella) y les enseñó cómo seguir generando buen ambiente y clientela. Este matrimonio bien avenido de la ciega y su lazarillo web no podría explicarse sin la connivencia de su perra guía, a la que también abrió un perfil en twiter y ahora ayuda con sus consejos a otros lazarillos de compañeras invidentes.

¡Por fin soy libre!

Evelyne era una de esas ricas de Marbella que salen en la prensa rosa y cuya vida transita sin anclajes por las principales ciudades de moda del mundo. Su familia seguía en Francia y la de su marido en Grecia, pero la buena salud de las finanzas familiares paternas hacía que la vida trascurriera de fiesta en fiesta sin mayor problema que la manicura, el rubio del pelo o las mejores compras de cada rincón chic del mundo.

Algo truncó su vida regalada a los 45 años. Un accidente de tráfico en la Costa del Sol la arrojó a una habitación de hospital con las dos piernas fracturadas y un calvario de meses por delante para recuperarse. Su pareja no pareció recibir la noticia con optimismo y a los pocos días decidió despedirse de Evelyne y recomponer su modus vivendi con otra chica más joven y sana.

Así pues, una habitación de hospital se convirtió en la cárcel de Evelyne: sin familiares, sin pareja, sin sustento económico y sin futuro profesional, porque en sus años de dolce vita no reparó ni en su formación ni en su capacitación. Esta era la dura realidad de Evelyne, la rubia francesa que en otra hora despertara tantas envidias en las playas de Marbella…

El punto de inflexión se produce cuando un conocido suyo la visita en el hospital y dolorido con su situación le regala un arma de entretenimiento masivo: un portátil con internet. Ahí descubre Evelyne un nuevo mundo. Lee portales de contenidos. A alguno se atreve a pedirle más contenidos de cocina, una afición de niña que creía olvidada. Algún medio francés le responde con aquello de: ‘pues escríbelo tú y me lo envías’. Así, Evelyne poco a poco sale de su concha, escribe post en algunos portales, desarrolla su propio blog, comienzan a pagarle por algunas colaboraciones de recetas que generan tráfico al portal y va penetrando en las redes sociales.

Al cabo de pocos meses, Evelyne está de vuelta en casa, tiene amigos en la red, actividad diaria en Internet, un par de medios franceses que le mandan los primeros cheques de su vida por trabajo suyo… Y se le ocurre trasladar el mundo digital al analógico. Tira de agenda a sus antiguas amigas y les propone ser ella la que ahora les prepare el catering para sus fiestas: conoce sus gustos, sus manías y es una de ellas, ¡qué mejor receta!

“¡Por fin soy libre!”, grita uno de esos días Evelyne. Gracias al portátil, ella ha encontrado sentido a su vida: con amigos, con trabajo, con realización personal y profesional.

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