Un tercio del trabajo autónomo es femenino, con tendencia alza

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Tres de cada diez trabajadores autónomos en España son mujeres. Pero esta proporción podría variar si continúa la tendencia iniciada en 2008, cuando el número de trabajadores masculinos afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social (RETA) comenzó a sufrir un fuerte descenso como consecuencia de la crisis económica, mientras la estadística de las mujeres resistía mucho mejor.
Sumario:

La actividad emprendedora femenina es menos ambiciosa que la masculina.


En 2009, las mujeres dadas de alta en el RETA sumaban 1.057.299, el equivalente al 33,5% de los 3.057.046 trabajadores con que contaba este Régimen de la Seguridad Social. En 2010, el número ha disminuido levemente, pasando a 1.053.146 autónomas, lo que supone una disminución del 0,4%. Este dato es más acusado en el caso de los varones, donde se constata la baja de 38.052 afiliados, un 1,8% menos, según datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

La proporción de mujeres en el trabajo por cuenta propia es muy similar por comunidades autónomas que en el total nacional. En Galicia (42,2%) y Asturias (40,9%) el porcentaje de mujeres autónomas supera la barrera del 40%. Por encima de la media también se encuentran Cantabria (36,5%), País Vasco (36,2%) y Cataluña (33,6%), mostrando así que en las comunidades del Norte de España engloban a las mujeres más emprendedoras.
Del informe ejecutivo GEM (Global Entrepreneurship Monitor) se desprende que la actividad emprendedora femenina es, por término medio, menos ambiciosa que la masculina, opera poco en sectores tecnológicos y se concentra excesivamente en el sector orientado al consumo. Es innovadora, pero no aporta este componente en muchos sectores. Como sus empresas son más pequeñas, facturan menos.

Asimismo, el informe constata que proporcionalmente la mujer es más generadora de empleo que el hombre, pero su aportación global es muy escasa comparada con la que proporcionan ellos porque, de nuevo, la dimensión de sus iniciativas y el tipo de sector tienen un impacto mucho menor que el gestionado por los hombres en el conjunto de la economía.

Desafío emprendedor

La crisis debería de transformarse en una oportunidad para cambiar el rumbo del emprendimiento femenino, pero esto no sucede. Especialmente, se echa en falta más concienciación de futuras licenciadas en la creación de empresas en sectores que, hasta la fecha, han sido mucho más desarrollados por hombres. Así, el estudio “Mujer y desafío emprendedor en España”, de la Universidad de Cádiz, afirma que existe una carencia de empresas de ingeniería, informática, productos de base tecnológica, electrónica, energéticas e industriales en general, promovidas por mujeres o por equipos mixtos, cuando el conocimiento necesario para ello está completamente al alcance de la población femenina.
La mujer regresa a la senda conservadora, con una concentración masiva en el sector menos complejo, retrocediendo en cuanto a la creación de iniciativas más arriesgadas. La mujer ha abandonado proporcionalmente menos negocios que el hombre, pero lo ha hecho en más ocasiones por búsqueda de un empleo por cuenta ajena y por motivos personales. Según el informe “Mujeres empresarias en la economía española”, del ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la mujer se ha acogido menos al traspaso efectivo y más al cierre definitivo.
Evolución afiliación según género (2008-2010).

Fuente: Federación Nacional de Asociaciones
de Trabajadores Autónomos-ATA- Noviembre 2010