No es verano para la igualdad de género

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En Fundación Woman’s Week hemos vuelto de las vacaciones con un sabor agridulce. Este verano, además de inusual debido a la pandemia mundial que sigue afectando a toda la población, ha sido especialmente duro para las mujeres.

A pesar del parón de agosto, no queremos que todo lo que ha ocurrido en este mes, relativo a los derechos de las mujeres y a los avances y retrocesos en la igualdad de género pase desapercibido. Ni para nosotrxs, ni para nuestros lectores, ni para los medios de comunicación, ni para los gobiernos y las instituciones que son los que pueden verdaderamente actuar ante todas estas cuestiones.

El conflicto afgano

Los grandes titulares han estado copados en las últimas semanas por el terror y gran peligro al que están expuestas las mujeres de Afganistán ante la llegada del régimen talibán.

Naciones Unidas reconoce que, aunque se han alcanzado algunos hitos, la situación de las mujeres en Afganistán se encontraba entre las peores del mundo incluso antes de la llegada de los talibanes a Kabul. Ni siquiera se cuenta con datos suficientes para hacer un análisis. En diciembre de 2020, ONU Mujeres contaba con menos del 40% de los indicadores establecidos para monitorear la igualdad de género en el país, según publica Newtral.

ONU Mujeres expone también que casi la mitad de las mujeres de 15 a 49 años informaron haber sido víctimas de violencia física o sexual por una pareja en los 12 meses anteriores. Pero hay otros estudios que sugieren cifras aún mayores, como el de UNFPA, que refleja que el 87% de las mujeres afganas experimentan al menos una forma de violencia física, sexual o psicológica.

Durante el primer período de los talibanes en el poder, hace más de 20 años, impusieron medidas terribles contra las mujeres como decapitaciones, lapidaciones y la imposición de llevar burka. Ahora, con la llegada de nuevo de este régimen la situación de las mujeres en este país es incierta y muy preocupante.

Las restricciones y vejaciones contra las mujeres en el régimen talibán que tuvo lugar en Afganistán entre 1996 y 2001 incluyen los siguientes puntos:

1. El trabajo femenino queda terminantemente prohibido fuera de los hogares. Solo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en ciertos hospitales de Kabul para atender a mujeres y niñas.

2. Las mujeres tienen prohibido salir de casa para realizar cualquier actividad siempre que no vayan acompañados de su mahram, hombre de parentesco cercano, como padre, hermano o marido.

3. Las mujeres tampoco pueden cerrar tratos con comerciantes masculinos.

4. La atención médica es también precaria para las mujeres, ya que no pueden ser atendidas por sanitarios varones. Al haber un número tan reducido de médicas y enfermeras, son muchas las que no pueden acceder a una atención adecuada, lo que deriva en problemas de salud de diferente gravedad e incluso la muerte.

5. La educación está vetada a las mujeres. No pueden acudir a estudiar a escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa.

6. Las mujeres no pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público, por lo que están obligadas a llevar un velo largo que les cubre incluso el rostro (burka).

7. Todas aquellas mujeres que no vistan de acuerdo a las reglas establecidas por los talibán o que no vayan acompañadas de su mahram serán sometidas a azotes, palizas y abusos verbales.

8. Las mujeres que muestren sus tobillos serán sometidas a azotes en público.

9. Las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas.

10. Se prohíbe el uso de productos cosméticos. De hecho, durante el ‘reino del terror’ talibán entre 1996 y 2001 se reportaron casos en los que se amputaron los dedos a mujeres a las que se detuvo por llevar las uñas pintadas.

11. Las mujeres tienen prohibido hablar o dar la mano a varones que no sean su mahram.

12. Ningún extraño debe oir la voz de una mujer, por lo que las mujeres tienen prohibido reír en público.

13. También está prohibido que las mujeres lleven zapatos de tacón, ya que pueden producir sonido al caminar (un varón no puede oir los pasos de una mujer).

14. Las mujeres no pueden subirse a un taxi sin la compañía de su mahram.

15. Las mujeres no pueden tener presencia en la radio, la televisión o en reuniones públicas de cualquier tipo.

16. El deporte también está vetado para el género femenino. No pueden practicarlo ni acceder a ningún centro deportivo.

17. Las mujeres tienen prohibido montar en bicicleta o en motocicleta.

18. Está prohibido que las mujeres lleven ropas de colores vistosos, ya que los talibanes dicen que son colores atractivos.

19. Las mujeres no pueden reunirse con motivo de festividades con propósitos recreativos.

20. No pueden lavar la ropa en los ríos o plazas públicas.

21. En el régimen talibán, ninguna calle, plaza o avenida puede llevar la palabra ‘mujer’ en su nombre. Así, durante el régimen talibán en Afganistán de los 90, el «Jardín de las Mujeres» de Kabul pasó a llamarse «Jardín de la Primavera».

22. Las mujeres tampoco pueden asomarse a los balcones o ventanas de sus domicilios. No deben ser vistas.

23. Para evitar que cualquier extraño pueda ver a una mujer, es obligatorio que las ventanas sean opacas.

24. Los sastres no pueden tomar medidas a las mujeres ni elaborar ropa femenina.

25. Las mujeres tiene prohibido el uso de baños públicos.

26. Existe segregación en los autobuses. Así, hay medios de transporte para hombres y otros para mujeres.

27. Las mujeres tiene prohibido utilizar pantalones acampanados, incluso cuando estos quedan ocultos bajo el burka.

28. Nadie puede fotografiar o filmar a mujeres.

29. Además, está totalmente prohibido publicar imágenes de mujeres impresas en revistas y libros. Tampoco pueden colgarse imágenes de mujeres en casas y tiendas.

Desde FWW nos solidarizamos con las mujeres y niñas afganas y nos unimos al llamamiento internacional, que durante este mes de agosto se ha realizado por parte de las organizaciones feministas y las mujeres del mundo del periodismo, los derechos humanos, la literatura y el cine, entre otros sectores; para instar a los gobiernos a mantener sus fronteras abiertas para asegurar la entrada de las personas afganas que necesiten refugio, priorizando a mujeres, niñas y activistas de derechos humanos.

Trimestre negro de la Violencia de Género en España

La lacra social de la violencia de género ha experimentado uno de los peores veranos en nuestro país. El trimestre de mayo, junio y julio de 2021 fue el trimestre con más asesinatos por violencia de género en una década en España. Con 20 muertes en once semanas.

El incremento de crímenes machistas desde el final del estado de alarma es un hecho indiscutible. En los primeros cuatro meses asesinaron a ocho mujeres, con una media de una cada dos semanas.

Ya advirtió el año pasado Antonio Guterres, secretario General de la ONU, que la pandemia del coronavirus puede hacer retroceder los avances en los derechos de las mujeres por lo menos dos décadas. “El COVID-19 ha subrayado y explotado la continuada negación de los derechos de las mujeres. Mujeres y niñas se están llevando la peor parte del enorme impacto social y económico de la pandemia”.

“Los feminicidios son de tal magnitud en algunos países que las cifras parecen de territorios en guerra”, afirmó Guterres. Los confinamientos y las dificultades en la movilidad provocados por el COVID-19 también han empeorado la situación de las mujeres víctimas de violencia.

Erradicar la violencia contra las mujeres es una de las principales luchas de FWW, a través de la concienciación y la visibilización. Debemos incidir en los orígenes, es la única manera de luchar contra esta lacra. Hay que analizar sus causas estructurales y erradicarlas, desde la infancia, desde la familia.

Como siempre, incidimos en que la prevención debe comenzar en las primeras etapas de la vida, mediante la educación de los niñxs que promueva las relaciones de respeto y la igualdad de género.

La violencia de género se ha convertido ya en una pandemia a la que parece que es difícil erradicar. Una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido violencia física o sexual y 200 millones de niñas han sufrido mutilación genital.

La violencia de género se sustenta en una base ideológica y se fundamenta principalmente en esta desigualdad contra la que combatimos cada día desde FWW. Las víctimas deben saber que hay salida a la violencia de género; una solución que debe venir de la mano de una respuesta de toda la sociedad, que debe implicarse, sin mirar hacia otro lado.

 

 

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