Madrid se prepara un año más para convertirse en la capital mundial de la diversidad. Del 25 de junio al 5 de julio, las calles de la ciudad acogerán el MADO’26 (Madrid Orgullo), una cita que alcanzará su punto álgido el sábado 4 de julio con la Manifestación Estatal desde Atocha hasta Colón.
Sin embargo, en el contexto social y político actual, el Orgullo de este año no puede entenderse únicamente como una celebración. Desde la Fundación Woman’s Week, fieles a nuestro compromiso con la igualdad de oportunidades, la visibilidad de las mujeres y la justicia social, analizamos las problemáticas que enfrenta el colectivo LGTBIQ+ y proponemos vías de actuación urgentes desde las instituciones, las empresas y el activismo.
De Stonewall a nuestras calles
Para entender la fuerza del Orgullo hay que viajar a la madrugada del 28 de junio de 1969, al pub Stonewall Inn en el Greenwich Village de Nueva York. Allí, la comunidad LGTBIQ+ cansada del acoso policial sistemático, de la humillación y de vivir en las sombra, dijo basta.
Aquel levantamiento lo lideraron las personas más marginadas de la época: mujeres trans, racializadas y trabajadoras sexuales como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. Ellas tiraron la primera piedra contra la opresión. Aquella noche, la vergüenza cambió de bando y se convirtió en orgullo.
Esa es la genealogía que heredamos. No marchamos solo por nosotras; marchamos por las que abrieron el camino a golpes de dignidad y por las generaciones que vienen detrás.
La trinchera actual
No podemos permitirnos la autocomplacencia. España cuenta con un marco legislativo avanzado, pero las leyes son papel mojado si la calle y las instituciones se vuelven hostiles. Hoy, las amenazas son reales y nos obligan a ponernos en pie:
La ofensiva de la desinformación: Asistimos a una campaña orquestada de bulos y discursos reaccionarios que buscan deshumanizar al colectivo, romper los consensos democráticos y culpar a la diversidad de los males sociales. La consecuencia directa es el alarmante repunte de las agresiones físicas y verbales en nuestras calles.
El cuerpo de las mujeres como campo de batalla: El cuestionamiento de la identidad de género y de los derechos trans es el caballo de Troya que se utiliza para fragmentar las luchas sociales. Las mujeres trans sufren hoy una violencia mediática e institucional feroz que busca negar su propia existencia.
La doble invisibilidad: Desde la perspectiva de género que nos define, denunciamos que las mujeres lesbianas, bisexuales y trans siguen pagando un peaje doble. En el ámbito laboral, el machismo estructural y la LGTBIQfobia se alían para levantar un techo de cristal aún más grueso, castigando su visibilidad y frenando su liderazgo.
Medios de actuación
1. Frenar el ‘Rainbow Washing’ corporativo
Exigimos a las empresas un compromiso real, no estético. El Orgullo no es una oportunidad de marketing para lavar la imagen de marca durante una semana. Exigimos protocolos internos reales y vinculantes contra el acoso, auditorías salariales que evalúen la situación de las mujeres del colectivo y políticas activas de contratación que rompan la exclusión laboral que sufren de manera sangrante las personas trans.
2. Educación combativa y pedagogía del dato
Frente a las mentiras, la verdad de los datos; frente al odio, educación afectivo-sexual y de diversidad obligatoria en todas las etapas educativas. La ignorancia es la madre del prejuicio. Necesitamos inundar el espacio público, digital y analógico, con contranarrativas potentes que demuestren que la diversidad no debilita a la sociedad, sino que la hace indestructible.
3. Un frente común: Feminismo e interseccionalidad
La emancipación de las mujeres y la liberación LGTBIQ+ son la misma lucha. Ambas combaten al mismo enemigo: un sistema que pretende dictar cómo debemos ser, a quién debemos amar y qué lugar debemos ocupar. El feminismo será integrador e interseccional o no será. Tejer puentes indestructibles entre el activismo queer y el movimiento feminista es nuestra mejor estrategia de resistencia.
Resistencia como respuesta
La libertad nunca ha sido un regalo de los poderosos; ha sido siempre el resultado de la resistencia de los oprimidos.
Desde Fundación Woman’s Week, hacemos un llamamiento a todas las mujeres, a todas las activistas, a aliadas y aliados, a ocupar las calles. No solo para celebrar lo que somos, sino para defender lo que merecemos. Por las que estuvieron en Stonewall, por las que sostienen la pancarta hoy y por un mañana donde ser, amar y existir en libertad deje de ser un acto de valentía para ser, simplemente, un derecho.









