La mirada que falta: cuando la violencia de género se cruza con la migración

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Acabamos de conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25N), una fecha para visibilizar una lacra estructural. Pero muchas veces, el foco se queda en cifras globales y no refleja que no todas las mujeres sufren igual la violencia de género. En España, las mujeres migrantes acumulan mayor vulnerabilidad, víctimas de una doble exclusión: por género y por su condición migratoria.

Durante el periodo 1999-2022, los datos muestran una realidad alarmante: la tasa de asesinatos por violencia de género entre mujeres de nacionalidad extranjera ha sido consistentemente mucho más alta. En 1999 alcanzaba un 18,94 por millón frente a 2,13 por millón en mujeres españolas. Aunque para 2022 la tasa baja hasta 5,79 por millón en extranjeras y 1,54 por millón en españolas, la diferencia sigue siendo marcada.

Entre 2003 y 2021, los feminicidios de mujeres migrantes representaron un 34% del total. Ello equivale a entre 10 y 11 feminicidios por cada millón de mujeres migrantes residentes en España. Estos datos, escalados por población, evidencian un desequilibrio estructural, no una casualidad.

Pero la violencia no se limita al extremo último: también se traduce en obstáculos para acceder a justicia y protección. Las mujeres migrantes sufren una violencia silenciosa que raramente encuentra consuelo institucional. Un informe de especialistas advierte que muchas veces el contexto social, administrativo y jurídico sitúa a las mujeres migrantes en una “posición de especial vulnerabilidad, agravada por prejuicios, discriminación y falta de empatía institucional”.

Justicia y protección: un acceso desigual

La sobrerrepresentación de mujeres migrantes entre víctimas mortales también se ve reflejada en la participación en los procedimientos judiciales por violencia de género, así como en el alcance de los mecanismos de protección. En 2021, los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) mostraban que el 33,1% de los procedimientos incoados por violencia de género implicaban a mujeres extranjeras —una proporción significativa si se considera su peso poblacional.

Del mismo modo, de los 69.469 casos activos registrados en 2022 por el sistema de protección oficial VioGén, el 31 % correspondía a mujeres nacidas en el extranjero, frente al 69 % de mujeres españolas. Pero la tasa de casos activos por millón de personas revela una realidad desigual: 8 por millón en mujeres migrantes frente a 2 por millón en mujeres españolas. Pese a ello, las medidas de protección policial se activan con menor frecuencia cuando la víctima es migrante —seis puntos porcentuales menos. Tus datos señalan esa disparidad.

Estos contrastes, apuntan a un fallo estructural del sistema: una violencia de género que reproduce desigualdades migratorias.

El negacionismo de la violencia de género: un nuevo obstáculo

En los últimos años, junto a los avances en políticas públicas y sensibilización, ha emergido con fuerza un fenómeno peligroso: el negacionismo de la violencia de género, una narrativa que cuestiona la existencia o magnitud de la violencia machista, la reduce a “exageraciones”, denuncias falsas o “conflictos de pareja”, y a menudo la usa para desacreditar a las víctimas.

Así lo denunció recientemente Teresa Peramato, quien advirtió que “el negacionismo de la violencia de género por parte de jóvenes es el principal obstáculo para la igualdad”. En efecto, un estudio de 2025 destaca que entre los hombres jóvenes de 15 a 29 años ha pasado a ser habitual considerar que la violencia de género es un invento ideológico.

Para las mujeres migrantes, que ya son doblemente vulneradas por su género y su condición de origen, este clima de negación supone una barrera adicional: muchas víctimas internalizan el descrédito social o dudan en denunciar por miedo a no ser creídas. En un contexto así, los discursos negacionistas funcionan como una forma indirecta de violencia institucional, que reproduce desigualdades.

Por eso, no basta con visibilizar cifras: también hay que combatir los discursos que pretenden borrar o minimizar la violencia estructural. Y eso exige respaldar la evidencia con datos, poner en evidencia quiénes niegan el problema y fortalecer la cultura de la denuncia, la protección y el acompañamiento.

Recordamos que el 016 atiende a todas las víctimas de violencias machistas las 24 horas del día y en 52 idiomas. También el correo 016-online@iguadad.gob.es. En Whatsapp en el 600000016 y en el chat online desde la página web de la Delegación del Gobierno contra la Violencia Machista.

Si una mujer se encuentra en una situación de emergencia también puede llamar al: 112 Emergencias, 091 Policía Nacional y 062 Guardia Civil. Si no puede llamar, puede recurrir a la aplicación Alertcops, que envía una alerta con su ubicación a las fuerzas de seguridad.

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