El laberinto de cristal para la mujer

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Una amiga norteamericana le preguntó a su abuela, a finales del siglo XX, si la acompañaba a una manifestación en Nueva York para promover la igualdad de la mujer, a lo que la abuela sabiamente le contestó: “¿Toda la vida siendo superiores y ahora vamos a ser iguales?”

Al margen del humor, esta anécdota real encierra una visión adelantada a su tiempo sobre la necesidad de ir por delante de los acontecimientos como único camino de mejorar las condiciones de la mujer en todos los órdenes de la vida.

El verdadero cambio y la construcción de una sociedad más igualitaria se conseguirá cuando seamos capaces de poner en marcha acciones a priori, en lugar de reacciones a posteriori.

Estamos viviendo una situación donde se considera suficiente reclamar derechos absolutamente justos, pero que suponen ir por detrás de planteamientos perfectamente establecidos.

Davos, sin mujeres

La última cumbre de Davos se le dio nombre de mujer, pero ni una sola mujer apareció en las fotos. Recientes nombramientos de primer nivel tanto en el mundo político como empresarial, sin presencia femenina constatan el postureo existente detrás de tanto eslogan y falsas expectativas generadas a través de múltiples convocatorias, que permiten hacer creer a una mayoría de mujeres que las cosas están cambiando definitivamente.

Lo mismo está sucediendo con los otros dos colectivos de gran influencia y que están formados por una amplia representación femenina: los jubilados y los autónomos falsos, verdaderos y obligados.

En el capítulo de los jubilados, han sido desactivados atendiendo a una petición monetaria de una subida de la cuantía de la pensión y donde una vez más, la mujer percibe pensiones más bajas como consecuencia del cuidado de los hijos y de sus mayores, que la penalizan, en vez de premiar los hijos como inversión de futuro y los mayores por el ahorro sanitario no contabilizado.

Además, con ello se ha conseguido olvidar la necesidad de unir todas las fuerzas políticas, sean del color que sean, para acordar medidas que impidan que ninguna crisis vuelva a provocar graves carencias, o situaciones de pobreza severa de los integrantes más débiles de este colectivo, tan importante en un país como el nuestro, caracterizado por un alto índice de envejecimiento.

Igualmente sucede en el tercer colectivo crítico del momento actual: los autónomos, donde va creciendo significativamente la población laboral femenina. Aquí los últimos caramelos envenenados de supuestos ajustes impositivos favorables, consistentes en el pago de impuestos en función de la facturación real -en vez del pago de una cuota fija- y que encierra una subida de impuestos indirectos, que además repercute negativamente en la pensión futura y obliga en numerosos casos a cotizar por la base mínima para la supervivencia.

Autónomas, las heroínas

Resulta significativo que a pesar de estas difíciles circunstancias, las mujeres autónomas que deciden emprender, estén dando unas cifras de supervivencia del 52%, frente al 34% de las constituidas por hombres; teniendo las mismas capacidades para ello y contando con barreras adicionales y demostradas para lanzar una actividad por cuenta propia.

Los obstáculos más frecuentes a los que se enfrenta la mujer autónoma, suelen ser en primer lugar de carácter interno, por lo que, insisto una y otra vez, la necesidad de trabajar la autoestima y la solidaridad, a los que se suma los no menos importantes de carácter familiar en materia de conciliación, machismo, etc., los numerosos frenos profesionales y los económicos donde todavía hoy, existen múltiples barreras financieras hacia a la mujer que impiden superar las distintas crisis por las que pasa cualquier iniciativa empresarial.

Sin embargo, resulta curioso que no se tome ninguna medida oficial ni gubernamental en materia de morosidad, frente a las continuas irregularidades de pago que en múltiples casos llegan a constituir ilegalidades, con mayor incidencia en las mujeres.

La disculpa del “flujo de caja”, supone un claro abuso y una gran hipocresía de la que tampoco se previene a este colectivo a la hora de impulsarles a emprender: ¿Por qué no se factura en función de lo cobrado, en vez de tener que facturar por lo facturado? Creer que un slogan o una jornada de movilización, por muy respaldada que esté, es suficiente para solventar tanta desigualdad, es una ingenuidad con la que cuentan a priori aquellos que están interesados en que nada cambie.

Numerosas sentencias judiciales en todos los ámbitos y especialmente en el terreno social, no superan el más mínimo filtro crítico de sentido común, y no solo de igualdad. El alarmante y vergonzante incremento de situaciones de malos tratos, asesinatos, despidos mayoritariamente femeninos que no se quieren solucionar y son silenciados, o utilizados como cebo social, destapan las auténticas intenciones de futuro en materia de género.

Se han dado pasos absolutamente necesarios pero nunca suficientes para contribuir a desterrar todas estas situaciones de constante desigualdad, pero resulta imprescindible tomar iniciativas, sin esperar a que sea el sistema el que las solucione; ya que sólo la mujer puede promover y consolidar una verdadera transformación integral.

El sistema doblega a la persona y la persona, mucho más si es mujer, es la que inicia la mejora del sistema. Éste, solamente introduce cualquier mejora en su funcionamiento cuando el rechazarla supone mayor peligro que aceptarla e integrarla. Aquí radica la clave en dar pasos con la suficiente solidez y unión, como para que suponga una cuestión de supervivencia el llevarlo a la práctica.

Un claro ejemplo de ello fue la denuncia de un ex-presidente autonómico cuando quiso presentar una lista con todos los nombres de violadores, asesinos y maltratadores con sentencia judicial firme. Y nadie, de ningún color político, ni hombres ni mujeres, le secundaron. Es una de las miles de mostraciones de la realidad que se vive más allá de las declaraciones biensonantes, porque cuanto más biensonantes sean, más falsedad esconden.

Si de verdad se quisiera solucionar la lacra del machismo, en todos los ámbitos familiares, sociales, laborales… porqué no se quieren analizar las verdaderas CAUSAS que lo han generado , conocidas y demostradas en numerosos estudios, en vez de reaccionar y manipular en base a las CONSECUENCIAS que también está comprobado, conducen al enfrentamiento, afianzando que nada cambie.

Jaque al machismo

Algo no se quiere afrontar, cuando una campeona mundial de ajedrez es capaz de poner en juego su siguiente título mundial por negarse a celebrar el campeonato en un país que denigra a la mujer; pero cuya noticia apenas es recogida por los medios y se tapa para evitar efectos económicos y cambios sociales en dicho país. Apenas unos pocos iniciados conocen esta postura que merece ser ampliamente divulgada y conocida y no lo es, porque promueve avances reales que no se quieren reconocer.

No sigamos reaccionando en base a las consecuencias de los hechos que llevan necesariamente al enfrentamiento. Sólo identificar las causas permite afrontar realidades y mejorarlas.

Dejemos de mirar para otro lado. Tomemos iniciativas justas en el marco de la ley, en vez de esperar a a la aprobación oficial de los que de verdad se la saltan porque se saben protegidos por ella.

Declaremos quienes son los enfermos y fracasados cuando se aprovechan social o económicamente. Quién tiene complejo de inferioridad cuando hace uso de la prepotencia. Quién necesita ser internado por fracaso sexual cuando abusa. Publiquemos sus actuaciones y carencias emocionales que no se atreven a afrontar. Aprendamos a identificarles a priori por sus gestos que les denuncian, sus ojos que les delatan y, sobre todo, el sentido del humor que no pueden soportar.

Antes que cuestión de género, se trata de ser primero personas y después hombres o mujeres. Este será el signo inequívoco de que habremos contribuido a un futuro mejor para las generaciones venideras, a pesar de los desquicies y desigualdades que nos haya tocado vivir.

Artículo realizado por: Pilar Gómez-Acebo, presidenta del Consejo Asesor de Madrid Woman’s Week.

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