50 años del fin del permiso marital: un hito en la igualdad jurídica de las mujeres en España

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La jurista María Telo.

Este mes de mayo, se cumplen 50 años de la abolición del permiso marital en España. El permiso marital, también conocido como licencia marital, era una figura legal que exigía a las mujeres casadas obtener la autorización de sus maridos para realizar actos jurídicos y patrimoniales. Establecido en el Código Civil de 1889, equiparaba a las mujeres casadas a personas menores o incapacitadas, limitando su capacidad de obrar.

Durante el franquismo, lejos de desaparecer, esta figura fue reforzada. La legislación del régimen dictatorial convirtió al varón en jefe de familia por ley, y relegó a la mujer al ámbito doméstico. La sección femenina del Movimiento Nacional, dirigida por Pilar Primo de Rivera, defendía este rol subordinado como parte natural del “destino femenino”.

Las mujeres casadas necesitaban la autorización expresa de sus maridos para realizar actos tan cotidianos como abrir una cuenta bancaria, aceptar una herencia, firmar un contrato o incluso trabajar fuera de casa. Esta restricción, que hoy resulta impensable, estuvo vigente hasta la aprobación de la Ley 14/1975.

La lucha de las pioneras

Juristas como María Telo, Mercedes Formica o Concepción Sierra Ordóñez formaron parte de la Comisión General de Codificación del Ministerio de Justicia a principios de los años 70. Estas mujeres, con enorme determinación y conocimiento legal, impulsaron la reforma del Código Civil para eliminar esta y otras formas de discriminación jurídica. Su labor fue fundamental para la promulgación de la ley.

La aprobación de la Ley 14/1975 el 2 de mayo de ese año fue el resultado de esa presión interna, a la que se sumaban ya las demandas feministas y los tímidos gestos aperturistas del régimen. Esta ley suprimió el permiso marital y reconoció, por primera vez en la legislación española moderna, la capacidad jurídica plena de la mujer casada. Eso sí, no entró en vigor hasta diciembre de ese mismo año, tras la muerte de Franco.

Pero no todo fue tan fácil, aunque la ley cambió, la realidad social tardó en adaptarse. Algunas entidades, como notarías o bancos, siguieron exigiendo la autorización del marido incluso después de la entrada en vigor de la norma. No fue hasta bien entrada la transición que estos cambios legales comenzaron a calar en la práctica.

Fotografía: Centro de Documentación de la Memoria Histórica.

La eliminación del permiso marital fue el primer paso hacia la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Le siguieron reformas clave como la Ley del Divorcio (1981), la Ley de Igualdad (2007), o los actuales debates sobre conciliación, corresponsabilidad y violencia de género.

Cincuenta años después

Este aniversario es una oportunidad para recordar hasta qué punto la desigualdad entre hombres y mujeres estaba inscrita en las leyes, no solo en las costumbres. También es un momento para rendir homenaje a aquellas mujeres que, desde dentro del sistema, lograron cambiarlo. Su legado nos interpela hoy, cuando aún quedan muchos techos de cristal por romper y estereotipos por desmontar.

Recordar el fin del permiso marital no es mirar al pasado con condescendencia, sino con conciencia histórica. Es muy importante que no nos olvidemos de que los derechos no se regalan: se conquistan, se ejercen y se defienden.

 

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