Cada 28 de mayo se celebra el Día Internacional por la Salud de las Mujeres. Se trata de un día para recordar y visibilizar las desigualdades que afectan a las mujeres en temas de salud y señalar las barreras que aún persisten en el acceso a servicios de salud de calidad y la necesidad de seguir trabajando en políticas públicas que garanticen la equidad en un ámbito tan crucial.
A nivel mundial, las mujeres siguen enfrentando numerosos obstáculos para acceder a servicios de salud adecuados. En muchas regiones, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos, la atención médica está limitada o es inadecuada. En países como España, a pesar de los avances en la equidad de género, las mujeres continúan enfrentando problemas para equilibrar la vida laboral y doméstica, lo que afecta su salud mental y física. De hecho, se estima que las mujeres dedican más del doble de horas que los hombres a tareas domésticas no remuneradas, lo que puede generar estrés, fatiga y una mayor carga emocional.
Las mujeres son peor diagnosticadas en al menos 700 patologías, según un estudio de la Universidad de Copenhague, con una muestra de más de siete millones de pacientes atendidos durante 21 años. Este informe señala como no aplicar la visión de género provoca que las mujeres tengan una mayor tasa de letalidad hospitalaria cuando ingresan, como ocurre, sobre todo, con los casos de infarto de miocardio.
Además, muchas mujeres que pertenecen a minorías étnicas o que viven en situación de pobreza enfrentan desafíos adicionales, como la falta de acceso a servicios especializados en salud reproductiva o la dificultad para acceder a consultas médicas debido a la distancia o la falta de transporte.
El sesgo, el gran enemigo
Desde el principio de los tiempos, la mayoría de los estudios médicos se han centrado en poblaciones masculinas, en consecuencia se producen lagunas en la comprensión de las diferencias de género en la salud y la respuesta a los tratamientos. Las mujeres han estado subrepresentadas en ensayos clínicos, lo que afecta a la generalización de los resultados a la población femenina.
Hay evidencias de que los síntomas, la presentación de enfermedades y las respuestas a los tratamientos pueden variar entre hombres y mujeres. Sin embargo, los profesionales de la salud a veces no consideran adecuadamente estas diferencias. Por ejemplo, los síntomas de un ataque cardíaco pueden ser diferentes en mujeres que en hombres, y esto lleva a diagnósticos erróneos o a retrasos en el tratamiento.
Salud mental
Uno de los aspectos clave de la salud de las mujeres es la salud mental. La depresión y la ansiedad son significativamente más comunes en mujeres que en hombres, y gran parte de esta diferencia puede atribuirse a los roles de género impuestos por la sociedad. Las mujeres, en muchos casos, tienen que cumplir con una doble jornada laboral: por un lado, enfrentan las presiones del trabajo remunerado, y por otro, se encargan de las tareas domésticas y de cuidado de los hijos o familiares. Esta carga adicional, combinada con las expectativas sociales sobre la maternidad y el cuidado, puede aumentar el riesgo de padecer trastornos mentales.
Salud sexual y reproducción
El acceso a servicios de salud sexual y reproductiva es una de las reivindicaciones fundamentales de este día. Las mujeres tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo, a acceder a métodos anticonceptivos, a recibir atención durante el embarazo y el parto, y a tener acceso a tratamientos médicos para prevenir o tratar enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, en muchas partes del mundo, estos servicios siguen siendo inaccesibles o limitados, especialmente en áreas rurales o empobrecidas.
La falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva no solo pone en riesgo la salud física de las mujeres, sino que también afecta su autonomía y libertad para tomar decisiones sobre su propio cuerpo. A través del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, se hace un llamado urgente a los gobiernos para garantizar que todas las mujeres, sin importar su contexto social o geográfico, puedan ejercer sus derechos reproductivos de manera plena y segura.
Este día debe servirnos para reflexionar sobre la situación de la salud femenina a nivel mundial. A pesar de los avances, las mujeres siguen enfrentando barreras significativas para acceder a servicios de salud adecuados, lo que genera disparidades en su bienestar físico y mental. Es fundamental que sigamos luchando por un mundo donde todas las mujeres, independientemente de su contexto, tengan acceso a una atención médica integral, respetuosa y equitativa.
La salud de las mujeres es una cuestión de derechos humanos que requiere la participación activa de todos para generar cambios estructurales en las políticas sanitarias y sociales. A través de la concienciación, la educación y la movilización, podemos trabajar por un futuro donde la salud de las mujeres sea tratada con la importancia que merece.
Cerrando brechas
Desde FWW incidimos, desde hace ya más de 15 años, en la importancia de una perspectiva de género transversal. Hay barreras que dificultan la vida de las mujeres y que son, además, perfectamente evitables.
Desde el ámbito científico y sanitario se deben evitar los sesgos de género. Esto es fundamental para garantizar una atención médica equitativa y de calidad para todxs. Para ello es esencial sensibilizar, concienciar y formar a lxs médicos y otrxs profesionales de la salud sobre la importancia de abordar estos sesgos.









