En FUNDACIÓN WOMAN’S WEEK llevamos 15 años hablando sobre la igualdad de género en las empresas. En todos estos años hemos visto más mujeres en posiciones de liderazgo, en juntas directivas, en medios etc. Sin embargo, cuando hablamos del mundo de las inversiones, la foto sigue siendo bastante desigual, especialmente en España.
Las sociedades de inversión y las gestoras de fondos tienen un papel clave: deciden cómo se invierten miles de millones de euros en empresas, infraestructuras, tecnología o sostenibilidad. Pero, ¿quién toma esas decisiones? En la mayoría de los casos, los hombres.
Un informe reciente de la CNMV reveló que la presencia femenina de las mujeres en los consejos de administración de las gestoras de inversión en España es del 16,6%, es decir, menos de 2 de cada 10. Y en los puestos de presidencia o vicepresidencia, la brecha es aún mayor: más del 85% de estos cargos están en manos de hombres.
¿A qué obstáculos se enfrentan las mujeres?
Hay varios factores que explican esta baja representación. Entre ellos:
El techo de cristal: muchas mujeres logran entrar en el sector financiero, pero pocas ascienden a los máximos niveles.
Sesgos inconscientes: todavía persisten ideas preconcebidas sobre el papel de la mujer en el mundo de las finanzas.
Falta de referentes: la escasa visibilidad de mujeres en altos cargos hace más difícil que otras se animen o se vean reflejadas en ese camino.
¿Cómo podemos abordar esta situación?
Para cerrar esta brecha, no basta con esperar a que el tiempo lo solucione. Algunas acciones clave son:
Impulsar planes de igualdad reales en las empresas.
Promover el desarrollo profesional de mujeres con formación y mentoría.
Visibilizar referentes femeninos en el mundo financiero.
Apostar por políticas activas de diversidad y rendición de cuentas.
Más allá de los números
La escasa presencia de mujeres en los órganos de decisión de las sociedades de inversión no es solo un dato estadístico. Es el reflejo de un sistema que, durante décadas, ha excluido a la mitad del talento disponible. No es solo que haya pocas mujeres en las salas donde se toman decisiones clave sobre el rumbo del dinero. Es que esas decisiones se están tomando con una visión incompleta del mundo.
Cuando el poder económico se concentra en manos homogéneas, las inversiones tienden a reproducir los mismos patrones y prioridades. Pero vivimos en un momento en el que los retos sociales, ambientales y económicos exigen nuevas formas de pensar y decidir. Y la diversidad, en este sentido, no es solo una cuestión de justicia, sino una fuente necesaria de innovación, sensibilidad y sostenibilidad.
Incluir más mujeres en los consejos de administración y en los comités de inversión no es una concesión, es una estrategia de futuro. Es apostar por decisiones más equilibradas, más representativas de la sociedad y más preparadas para afrontar los desafíos complejos que tenemos por delante. Porque el dinero, al final, no solo refleja el mundo en que vivimos: también construye el que viene. Y en ese mundo, las mujeres deben estar, sin excepción, en la mesa donde se decide.








