Mercedes Mengíbar, consejera delegada y directora-gerente de Xanit Hospital Internacional, es un claro ejemplo de directiva que se preocupa por el factor humano de su empresa. En la pasada Semana Internacional de la Mujer participó contando a los asistentes en qué consiste la felicacia.
– ¿Un modelo de gestión que aúne Felicidad y Eficacia es viable y facilita el compromiso con todos los colectivos facilitando las políticas de Igualdad y Diversidad? Defina felicacia.
Las empresas inteligentes deberían de tener dos objetivos. El primero, lógicamente, tiene que tener éxito sostenido en el mercado, ante sus clientes e indirectamente ante sus accionistas; y el segundo, sin duda, la felicidad de sus empleados, porque es muy difícil tener éxito ante los clientes si no se tiene éxito ante los empleados, porque los empleados de una empresa suelen tardar poco tiempo en tratar a los clientes como son tratados. Es decir, empleados insatisfechos generan clientes insatisfechos.
Como seres humanos tenemos una única vida, con múltiples facetas, pero en términos de felicidad no es posible distinguir entre ellas y no se puede ser plenamente feliz en la vida sin cuanto menos disfrutar también con plenitud de tu trabajo, sea éste cual sea y con las dificultades que entrañe, por eso Ignacio Bernabé propone pensar en la integración como algo más poderoso que la conciliación.
Nuestro puesto de trabajo con independencia de las responsabilidades y tareas asociadas, nos ofrece numerosas oportunidades cada día para crecer en lo profesional y también en lo personal, sin duda lo segundo facilita lo primero. Y este enriquecimiento interior depende únicamente de los valores y actitudes que pongamos en ello. Según Juan Carlos Maestro, que acuñó el término Felicacia, apostar por la Felicacia, felicidad + eficacia, debe considerarse una gran inversión para la empresa.
– ¿Qué beneficios aporta la felicidad a una empresa?
Existe una relación directa entre felicidad y productividad, así lo manifiesta Kim Cameron, profesor de organización y management de la Universidad de Michigan.
Sin duda, hoy más que nunca las empresas comienzan a comprender que uno de sus desafíos en la gestión de personas es hacer de la organización una empresa feliz porque, atraer y retener personas felices permite a las empresas contar con personas más productivas y comprometidas, lo cual repercute en un mejor balance en la cuenta de resultados y por tanto, éxito en el mercado.
En mi experiencia cuando los empleados son más felices adquieren un mayor compromiso y aumentan su rendimiento, lo que revierte en empresas más exitosas, más innovadoras y más rentables, es decir, un mejor balance en la cuenta de los resultados, fundamental en estos tiempos.
– ¿Qué debe tener una empresa para considerarse una ‘organización felizmente inteligente’? ¿Cuál es su modelo?
Las organizaciones felizmente inteligentes son aquellas que consiguen que un grupo de personas, tal vez no extraordinarias, alcancen resultados extraordinarios gracias al modelo en el que colaboran.
Una organización inteligente es la que permite desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera. Es aquella que aprende e innova de forma constante, creando riqueza y un entorno adecuado para crecer y hacer crecer con ella a sus empleados, a sus colaboradores, a sus clientes y a la sociedad en general.
El modelo de hospital que tenemos en Xanit es un modelo basado en la calidad y en las personas. La experiencia que he ido acumulando en los 20 años que llevo liderando Hospitales y Equipos de Personas, me han hecho entender las organizaciones como espacios de crecimiento Personal y Profesional, donde el camino y no la meta en sí misma es el punto de encuentro entre los intereses personales y organizaciones y el AMOR en mayúscula, el soporte del Compromiso.
– ¿Y qué hace que un trabajador esté comprometido con su empleo? ¿Cómo estimular este compromiso de doble dirección?
La empresa debe asegurar unas condiciones para que la felicidad de los empleados sea posible, entre las que se encuentran el generar condiciones de trabajos seguros y sanos y remuneraciones acordes a responsabilidades.
Y los directivos tenemos que dar ejemplo y favorecer un entorno adecuado y un ambiente que permita la interacción con los demás y con el trabajo realizado; y que estimule a las personas a elegir ser felices. En el que se favorezca el ser positivo, aprender, ser abiertos…
Ser feliz es una elección. Tú eres la única persona que puedes elegirlo o no. También es un sentimiento, sólo uno puede sentir si es realmente feliz y además es subjetivo, únicamente tú sabes qué necesitas para sentirte feliz y ahora bien, como he comentado anteriormente, aunque la responsabilidad es de cada uno de nosotros, por supuesto, la empresa y los directivos tenemos que crear un entorno adecuado donde las personas podamos elegir ser felices.
– Ahora, explíquenos su fórmula mágica: qué hay que hacer y qué hay que evitar para tener éxito en la Gestión de Personas para facilitar las condiciones que hagan un entorno profesional feliz.
No conozco ninguna fórmula mágica, si bien la fórmula que a mí me ha funcionado para tener éxito en los proyectos que he llevado a cabo es la siguiente: Éxito= (pasión + excelencia) x integridad. Con esta fórmula, que es hacer las cosas bien, disfrutando al máximo de lo que hacemos, siendo íntegros, seremos imbatibles, como es el caso del proyecto Xanit Hospital Internacional.
Es cierto que hasta ahora muchas empresas han tenido un sistema ineficaz, que se olvida de lo más importante para nuestro crecimiento como seres humanos y como organizaciones: el Autodescubrimiento. Sin éste no hay firme creencia en la capacidad de las personas ni en su autorrealización ni en su felicidad.
Hay que autodescubrirse para creer, crear y crecer. Necesitamos saber quiénes somos y qué potencialidades tenemos para creer más en nosotros mismos y ser capaces de crear y de crecer en un nuevo paradigma.
Soy una firme convencida que el futuro es el humanismo empresarial, que no es otra cosa que lograr sacar lo mejor de cada persona, y así lograr una sinergia para que se cree un cambio en toda la empresa y se convierta en un espacio de crecimiento personal y profesional. Hay que potenciar este tipo de liderazgo.
Me gustaría animar a todas las empresas a que la gestión de la felicidad de los empleados sea un reto. Personalmente, considero que es una gran inversión, porque de este modo nos convertiremos en organizaciones felizmente inteligentes capaces de alcanzar el éxito, también en estos tiempos difíciles y esto lo pedo afirmar desde la experiencia que hemos tenido en Xanit, que entre todo el equipo, hemos conseguido que este hospital, que tenía escasa viabilidad económica, sea hoy un proyecto de éxito. Tenemos un modelo de hospital basado en la calidad y estamos creando una cultura compartida, donde podamos elegir ser felices, una cultura abierta al cambio y a la creatividad de las personas.









