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Igualdad: un proceso lento y desigual

El camino hacia la igualdad continúa lleno de obstáculos y deficiencias graves que nos impiden alcanzar de una vez por todas los objetivos por los que luchamos en FUNDACIÓN WOMAN’S WEEK.

La feminización de la pobreza, la mutilación genital femenina o que todavía haya países en los que las mujeres no gozan de los derechos más básicos son indicadores de que, aunque hemos avanzado, el horizonte de la igualdad real queda aún lejano.

Estas son las cuestiones que aborda María del Carmen Quintanilla, presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados y miembro del Consejo Asesor de FWW, en este Cuaderno de la Mujer.

Mª del Carmen Quintanilla,  presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados.

Mª del Carmen Quintanilla, presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados.

En el mes abril tuve el privilegio de asistir y participar en la 59ª Sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, coincidiendo con el veinte aniversario de la celebración de la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Pekín (Beijing), se procedió a revisar el grado de cumplimiento de las doce esferas que se incluyeron como retos en la Plataforma de Beijing con motivo de aquella conferencia internacional que marcó un antes y un después en la vida de las mujeres.

Veinte años después, la conclusión es que el avance en el camino de la igualdad es lento y desigual ya que no todos los países han evolucionado al mismo tiempo y de la misma manera hacia la consecución de la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres. Es más, la declaración política acordada por los países que intervinieron en la 59ª CSW, concluye que ningún país del mundo ha alcanzado todavía de forma plena la igualdad y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.En el camino hacia la igualdad siguen existiendo deficiencias y obstáculos importantes que dificultan alcanzar los objetivos marcados de especial preocupación en la Plataforma de Beijing: la mujer y la pobreza; la educación y capacitación de la mujer; la mujer y la salud; la violencia contra la mujer; las mujeres y los conflictos armados; las mujeres y la economía; las mujeres en la toma de decisiones; los derechos humanos de la mujer y la mujer y el medio ambiente, entre otras.La verdad es que veinte años después de Beijing aún tenemos que seguir hablando de la feminización de la pobreza. La pobreza afecta a 1.500 millones de personas en el mundo y el 70% de ellas son mujeres; las mujeres producen entre el 60 y el 80% de los alimentos en el mundo pero solamente poseen el 2% de la tierra, reciben sólo el 1% de los créditos para la agricultura y el 5% para el acceso a tecnología y a métodos de plantación de los cultivo. Una situación que tiene su base en la desigualdad y la posición subordinada que todavía hoy mantiene la mujer respecto al hombre.Hoy todavía tenemos que recordar también que más de la mitad de los 58 millones de niños que no tienen acceso a la educación primaria en el mundo son niñas. Muchas de estas niñas son víctimas de matrimonios forzosos, que son vistos como parte de la cultura de algunos países, pero que realmente deben ser considerados con otra forma de violencia contra las mujeres, en este caso contra las niñas. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, cada día se producen en el mundo 39.000 matrimonios infantiles y se calcula que entre 2011 y 2020 serán casadas contra su voluntad 140 millones de niñas.

También veinte años después tenemos que seguir hablando de la mutilación genital femenina, otra forma de violencia contra las mujeres muy extendida también como algo cultural en casi 30 países en el mundo, pero que realmente suponen una agresión contra las mujeres y están reconocidas ya como una forma de violencia en importantes documentos como es el Convenio de Estambul del Consejo de Europa y en legislaciones como la española, a raíz de la reforma del Código Penal que incluye como delitos tanto la mutilación genital femenina como los matrimonios forzosos.

Unicef calcula que alrededor de 125 millones de niñas y mujeres se han visto sometidas a la mutilación genital y que hasta 30 millones de niñas menores de 15 años de edad siguen en situación de peligro. Por otro lado, no podemos olvidar tampoco que unas 5.000 mujeres son asesinadas cada año en diversas partes del mundo por los denominados “crímenes de honor”, una cifra que podría multiplicarse por cuatro si sumáramos los casos que se ocultan.

Aunque en estos veinte años muchos países han ido adoptando y contando con normativas legislativas en materia de violencia contra las mujeres aún hoy 600 millones de mujeres viven en países donde no existe ningún tipo de legislación que persiga o castigue la violencia que se ejerce contra ellas.

Pero a pesar de estos datos debemos ser optimistas y valorar, sobre todo, los avances que hemos conseguido en estas dos últimas décadas, que han sido muchos y muy importantes, sobre todo en España porque hoy por hoy somos un país que referente y ejemplar para el resto del mundo por nuestra legislación en materia de igualdad y de lucha contra la violencia de género y otras formas de violencia contra las mujeres.

Es verdad que en España aún nos queda una parte del camino por recorrer hasta que la igualdad legal de la que ya disfrutamos se convierta en una igualdad real en el día a día de todas y cada una de las mujeres en el acceso al empleo, en los salarios, en la representación en la toma de decisiones, en la conciliación de la vida familiar y laboral y en la corresponsabilidad. Para ello, el actual Gobierno ha aprobado y puesto en marcha el Plan Estratégico para la Igualdad de Oportunidades, con 224 medidas y dotado con un presupuesto de 3.127 millones de euros que establece como prioridades el empleo, la lucha contra la brecha salarial, el fomento de la conciliación y la lucha contra la violencia de género dentro de la que también se ha puesto en marcha la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género, que incluye a los menores como víctimas de esta violencia, con los mismos derechos que sus madres, algo que también se contempla en la Ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia.

Sin embargo, hay países en el resto del mundo, en el que las mujeres siguen luchando por poder disfrutar de sus derechos más básicos y de que puedan ejercerlos como ciudadanas de primera y no de segunda.

Por este motivo, en este año 2015, un año especialmente significativo para las mujeres ya que se celebran Cairo +20 y Beijing +20 y en octubre se procederá a concretar la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015, con el horizonte puesto en el año 2013, es el momento de hacer un llamamiento a la Comunidad Internacional para que la igualdad de género se incluya en esta nueva agenda como un pilar independiente y como un objetivo prioritario en todas las leyes, políticas, estrategias y programas a nivel nacional e internacional. Es, sin duda, una gran oportunidad, nuestra gran oportunidad, para dar el paso definitivo hacia la consecución de la igualdad para millones de mujeres en el planeta.

Mª del Carmen Quintanilla   

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